• Aguascalientes de México

Ante riesgo de Murillo Karam abandone el país juez dicta prisión preventiva.

Ante el riesgo de que abandone el país, el juez de control Marco Antonio Fuerte Tapia dictó prisión preventiva justificada en contra del exprocurador Jesús Murillo Karam, por lo que seguirá su proceso en prisión.


A petición de la Fiscalía General de la República (FGR) y luego de un nuevo receso, el juez determinó que la medida con la que se busca garantizar la comparecencia del acusado o imputado durante el juicio, la protección de la víctima y de los testigos.


La defensa de Murillo Karam ofreció que presentará pruebas periciales a su favor en una nueva audiencia que está prevista para el próximo miércoles, que documentan la llamada “verdad histórica” que su cliente construyó cuando encabezó dicha investigación.


Además, en varios momentos insistieron en su exigencia de permitir a Murillo Karam seguir su proceso en libertad, con base en una pericial médica, en la que se subraya que tiene problemas de salud, argumento que fue desestimado, ya que solamente había tenido ayunos prolongados.


Cabe recordar que cuando fue detenido el viernes pasado afuera de su domicilio, una persona que se identificó como su sobrina, dijo que el exprocurador estaba delicado de salud.


El juez determinó prisión preventiva justificada luego de que la parte acusadora destacó que el exprocurador tiene al menos cinco propiedades en la Ciudad de México, y también en los estados de Hidalgo y Guerrero, y un capital total valuado en más de 85 millones de pesos.


El juez dictó este sábado la medida cautelar al finalizar la audiencia inicial, que duró 11 horas y media. La próxima audiencia será el miércoles 24 de agosto a las 8:00 horas.


La FGR acusa a Murillo Karam de los delitos de desaparición forzada, obstrucción de la justicia y tortura.


El exprocurador fue uno de los funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto señalado por haber diseñado la llamada “verdad histórica” sobre lo ocurrido con los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.


Por José Gerardo Mejía

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