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Biden hace fuerte llamado al Congreso para que se apruebe la reforma electoral.

Después de semanas de quedarse al margen de la discusión legislativa, el miércoles pasado el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo un fuerte llamado a los miembros del Congreso norteamericano para que aprueben la reforma electoral. La propuesta no sólo enfrenta el rechazo de los republicanos, sino que languidece en el Senado por el rigor que impone una añeja práctica conocida como filibusterismo que, traducido en números, exige reunir tres quintos de la Cámara alta (60 votos de un total de 100) para que una ley pueda ser aprobada.


El presidente estadounidense ha dicho que la reforma electoral serviría como una medida contra los esfuerzos de las legislaturas estatales de mayoría republicana para aprobar leyes que dificultan el voto de ciertos grupos poblacionales, particularmente entre la población latina y afroamericana.


Los republicanos comenzaron a restringir el derecho al voto mediante legislaciones locales durante 2021 luego de que el expresidente Donald Trump difundiera, sin pruebas, la versión de que las elecciones de 2020 fueron amañadas por los demócratas.


La reforma electoral consiste en dos propuestas de leyes federales: la Ley de Libertad para Votar ( Freedom to Vote Act), que revisaría las elecciones federales y las leyes de financiación de campañas, y la Ley de Avance de los Derechos Electorales de John Lewis (John Lewis Voting Rights Advancement Act), que fortalecería la Ley de Derecho al Voto de 1965 ( Voting Rights Act) que busca garantizar el acceso igualitario a ese derecho.


La discusión comienza este martes en el Senado, con 50 legisladores demócratas y 50 republicanos. Se tenía previsto comenzar el debate el lunes, ya que sólo necesitaban los 50 votos demócratas y el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris; sin embargo, el senador demócrata por Hawai, Brian Schatz, dio positivo a Covid-19 y tuvo que aislarse.


Primero, el Senado debe someter a votación si comienza o no el debate de las iniciativas. Si no hay acuerdo para comenzar dicho debate, se invoca una moción para proceder. En caso de que la moción no logre los votos para avanzar, se invoca el proceso de clausura o cloture, que toma al menos dos días para ser votado.


En caso de aprobarse el proceso de clausura, se procede a votar la moción para proceder.


Si se logran los votos en esa moción, entonces se puede comenzar la discusión de la ley. Aún después de ello, se puede proceder a bloquear la votación final de la iniciativa mediante el filibusterismo, por lo que se tendría que invocar nuevamente un procedimiento de clausura.


El proceso de presentar una iniciativa y llegar a su votación final puede tomar más de 15 días, en el entendido de que se logren los votos necesarios para avanzar en la moción para proceder y en el proceso de clausura. Se requiere de una mayoría calificada, es decir 60 votos, para avanzar en cualquiera de estas acciones.


Este martes, debido a la forma en que fue aprobada la iniciativa de las leyes electorales de Biden en la Cámara de Representantes, se necesita una mayoría simple para comenzar a debatir, es decir, 51 votos que se lograrían con el voto de todos los legisladores de un partido y el voto de desempate, en este caso, el de la vicepresidenta Kamala Harris.


Se conoce como filibusterismo a la acción diseñada para prolongar el debate y retrasar o impedir una votación sobre un proyecto de ley, resolución o enmienda. La táctica puede durar días. Para terminarla, es necesario invocar al proceso de clausura o cloture que requiere 60 votos.


Cloture o regla de clausura, especificada en la Regla XXII del Senado, es el único mecanismo formal para detener el filibusterismo. Con ella se establece un límite de tiempo para la consideración de un proyecto de ley.


Los republicanos ya han usado este obstruccionismo para bloquear tres proyectos de ley demócratas relacionados con el derecho al voto.


La regla XXII del Senado, conocida como regla de clausura, permite a los senadores poner fin a una maniobra obstruccionista o de filibusterismo. Para ello, al menos 16 senadores deben presentar una moción de clausura para que sea votada en los días siguientes.


Se requiere de por lo menos 60 votos para invocar la clausura. El efecto principal del cloture es imponer un máximo de 30 horas adicionales para debatir.


Sin embargo, la regla determina ese tiempo como horas de sesión, no horas naturales. Entonces, si los legisladores debaten aproximadamente ocho horas diarias, tomaría casi cuatro días cumplir las 30 horas de debate, retrasando aún más la discusión central.


Los senadores necesitan 60 votos para hacer cualquier cosa en el Senado, excepto para cambiar las reglas, que sólo requiere una mayoría simple de 51 votos.


El líder de la mayoría demócrata, Chuck Schumer, ha dicho que buscará forzar una votación para cambiar las políticas obstruccionistas en el Senado.


Si se cambia la regla, como buscan los demócratas, el fin del debate puede ser aprobado mediante una mayoría simple. De tal forma que el partido con mayoría podría aprobar sus leyes sin necesidad del apoyo del otro. Además, reduciría la posibilidad de que las discusiones en el Congreso se estanquen.


Sin un cambio en las reglas del Senado para acabar con el filibusterismo, y aún si los demócratas logran invocar la regla de clausura, el debate podría tomar más de una semana.


Sin embargo, si los demócratas logran cambiar las reglas para que las leyes puedan aprobarse con mayoría simple, podría tomar sólo un par de días.


Además de los republicanos, dos senadores demócratas no creen que se deba terminar con el filibusterismo, pues consideran que los acuerdos alcanzados en el Congreso deben ser bipartidistas. Se trata de los senadores demócratas Joe Manchin, de West Virginia, y Kyrsten Sinema, de Arizona.


Sinema dijo la semana pasada que el mandato de los senadores es “trabajar juntos y hacer cosas por Estados Unidos“. “Debemos abordar la enfermedad en sí, la enfermedad de la división, para proteger nuestra democracia. No puede lograrse esa meta con una sola parte. Eliminar el umbral de los 60 votos simplemente garantizará que perdamos una herramienta fundamental que necesitamos para salvaguardar nuestra democracia de las amenazas en los años venideros”, aseguró.


Por su parte, Manchin advirtió que sería mucho peor para la democracia si uno de los partidos pudiera aprobar un proyecto de ley sin el apoyo del otro.


Sí, es conocida como “la opción nuclear” y sirve para cambiar las reglas del Senado y así aprobar una legislación con una mayoría simple.


Tanto demócratas como republicanos han modificado la regla para determinar el número de votos necesarios para aprobar el procedimiento de clausura.


En 2013, los demócratas eliminaron el umbral de 60 votos para aprobar con mayoría simple a los nominados por el entonces presidente Barack Obama a los puestos administrativos y de la Corte Suprema.


En 2017, los republicanos hicieron el mismo cambio con los candidatos a la Corte Suprema de Trump, que fueron aprobados por mayoría simple.


La Constitución de Estados Unidos otorga a los legisladores el poder de definir sus propias reglas de operación. “Cada Cámara podrá determinar las Reglas de sus Procedimientos”, señala.


La pregunta que queda en el aire es si los demócratas lograrán tomar acciones para eliminar definitivamente el obstruccionismo parlamentario.


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