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DEPORTE - LA MEJOR GIGANTE FAN ZONE EN LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES

Foto del escritor: Aguascalientes de México
Aguascalientes de México
20 jul
5 min de lectura

Este Mundial fue atípico, lleno de momentos memorables y personajes destacados; ídolos de multitudes que mostraron sus últimas cartas antes del implacable e inevitable cambio generacional.

Hay quienes se preguntan si Messi o Cristiano Ronaldo aguantarían un Mundial más. Eso es lo hermoso del ambiente deportivo: nos hace soñar. Porque este evento nos permitió soñar a todos de una manera diferente; nos sacó de los lugares seguros que conocíamos y, debido a los cambios impuestos por la FIFA, nos obligó a buscar nuevas alternativas para disfrutarlo.

No se transmitió por televisión abierta y cobraron por verlo en plataformas digitales. Por otro lado, conseguir boletos —aun cuando una parte del Mundial se disputó en territorio mexicano— fue motivo de debate desde el primer momento. Los elevados precios de las entradas, la dificultad para adquirirlas, los hoteles y los viajes se convirtieron en temas recurrentes de conversación.

Había una especie de frustración detrás de la ilusión de ser sede mundialista. Desde el comienzo, el tema se polarizó y se comparó con las carreras de Fórmula 1, conocidas socialmente por ser eventos dirigidos a las clases con mayor poder adquisitivo.

Hasta que aparecieron en el radar del mundo las llamadas zonas para aficionados o Fan Zones.

Aún no sabíamos todo lo que viviríamos, ni lo que el portero de una selección emergente llegaría a significar para el mundo; mucho menos imaginábamos que terminaríamos pendientes de su mamá. Tampoco sabíamos que haríamos el sonido del remo vikingo o que lanzar espuma y aventar personas por los aires se convertirían en sellos de las celebraciones.

No conocíamos lo que implicaría que los jugadores viajaran de un país a otro entre partidos, ni que una selección cuya nación se encuentra en guerra participaría bajo condiciones injustas dentro del torneo.

No sabíamos lo que era vivir un Mundial así, pero lo vivimos. Y nos deja mucho para reflexionar. Debe enseñarnos y encender las alertas sobre asuntos tan importantes como la división social y el manejo de las emociones. También debe ayudarnos a enfrentar el odio desde una perspectiva más compasiva y política y, sin dudarlo, a poner un tema indispensable sobre la mesa: el amor.

Amor fue precisamente lo que vi en esas zonas llamadas Fan Zones. Tuve la oportunidad de disfrutar algunos partidos en las que se instalaron en Aguascalientes, donde casualmente vi ganar y perder a la Selección Mexicana, aprendiendo lecciones igualmente importantes de ambos resultados.

En Aguascalientes se vivió la pasión por el futbol con respeto, unión, familia y muchas ganas de disfrutar. Sin salvajadas, abusos ni bravuconerías desmedidas. Se celebraron los goles y las victorias, pero también se asumió la derrota con altura.

Los espacios que nos ofrecieron para disfrutar el espectáculo fueron realmente dignos, al igual que la afición que los llenó tanto en la plaza principal como en la Isla San Marcos. Una afición merecedora de un gran espectáculo, como lo fue la serie de partidos proyectados en ambos lugares.

Se agradece profundamente este tipo de atención a la ciudadanía por parte de un Gobierno. De la misma manera, se reconoce el excelente comportamiento de la población y su muestra de civismo y valores durante los eventos realizados en estas zonas.

Es importante destacarlo porque pudimos observar cómo, en otras partes del país, se presentaron actos de vandalismo y excesos. En algunos lugares no solamente se perdió el control, sino que los festejos llegaron a provocar la lamentable pérdida de vidas humanas.

Por eso se agradece la creación de estos espacios especiales para disfrutar gratuitamente el Mundial 2026, que tantas alegrías nos dejó. También debe reconocerse la participación masiva de las familias de Aguascalientes, que demostraron su amor por la celebración sin dejar de lado la civilidad.

Aguascalientes se caracteriza por ser una sociedad fuerte, de convicciones y valores. Ser llamados históricamente “la tierra de la gente buena” nos hace cargar con un compromiso tan hermoso como importante: ser solidarios, respetuosos y tener visión.

No por nada tenemos la fiesta más grande de América y una de las más importantes del mundo. La Feria Nacional de San Marcos es la muestra más poderosa de todo lo anterior.

Durante algunas semanas olvidamos esa maldición que, como un virus, nos inyectaron socialmente: los “chairos” contra los “fifís”, los ricos contra los pobres y los fantasmas de personajes enfermos que dejaron en nuestra sociedad un tufo tóxico que, por suerte y una vez más, pudimos apagar con pasión y amor.

Amor por un país, amor por una nación, amor por un estado, amor por un equipo y amor por celebrar como hermanos mexicanos.

Debemos aprender que nuestra zona es México y que somos mucho más que una sociedad dividida en sectores por las inseguridades y los complejos de algunos ególatras que pretenden imponernos cómo pensar, sentir y actuar.

En medio de un ambiente de gran incertidumbre social debido a los conflictos políticos con Estados Unidos, demostramos que somos demasiado pueblo para quienes creen que, por hablar en su nombre, pueden adueñarse de él.

El pueblo mexicano vibró con un joven de 17 años que entregó el corazón en la cancha. Así como celebramos ser los dueños del primer gol del Mundial, también pudimos ver a ese mismo joven emocionarse desde la tribuna mientras apoyaba a otro equipo.

Porque todo es posible. Con amor y respeto, todo se puede.

En Aguascalientes se hizo y se hizo bien. Se agradece que desde el Gobierno se piense y se trabaje de esta manera para la gente.

Felicidades a Kike De la Torre y a la Secretaría de Comunicación y Vocería del Gobierno del Estado por llevar este espectáculo a la Plaza de la Patria. Fue un evento ordenado, dinámico y diseñado para las familias, con sillas, espacios destinados a diferentes actividades y presencia policial resguardando todo el perímetro para garantizar la seguridad de los asistentes.

En un ambiente mágico, frente a la hermosa Catedral y junto a los pintorescos palacios de Gobierno y Municipal, se vivió intensamente la pasión del Mundial. Hubo buen sonido, excelente imagen y hasta fuegos artificiales para celebrar los goles de la Selección Mexicana.

Por otro lado, para quienes prefirieron disfrutar los partidos bajo techo, estuvo la Isla San Marcos. Ahí, el Buró de Congresos y Visitantes, encabezado por Vero González, supo albergar la fiesta de la misma manera, teniendo como escenario principal la majestuosa Velaria de la Isla.

En ese espacio hubo zonas gastronómicas y todas las comodidades que ofrece el recinto. Las familias se dieron cita para convivir y disfrutar de la fiesta mundialista.

Gracias a las corporaciones de seguridad pública por brindar, como siempre, su respaldo. Gracias también a todas las personas que, tanto en la plaza como en la Isla San Marcos, pusieron su granito de arena para ofrecer comodidad y tranquilidad a las familias hidrocálidas.

Pero, sobre todo, gracias al público y a las familias de Aguascalientes por demostrar, una vez más, que somos una zona segura en la que se puede convivir, celebrar y disfrutar en paz.

Ojalá que la fraternidad y las ganas de celebrar nos acompañen durante mucho tiempo, junto con esa institucionalidad y ese patriotismo que nos caracterizan.

¡Viva Aguascalientes!

Hasta el próximo Mundial.

 
 
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