HISTORIA Y TRANSFORMACIÓN DEL PALACIO DE GOBIERNO DE AGUASCALIENTES
- Aguascalientes de México

- 14 dic 2025
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La construcción del inmueble inició en 1665, cuando Bernarda Salado, entonces dueña del predio, realizó un intercambio de la propiedad con el párroco Pedro Rincón de Ortega, quien buscaba edificar una residencia destinada a los herederos del mayorazgo. La obra se concluyó durante el siglo XVIII bajo la supervisión de José Rincón Gallardo, sobrino nieto del sacerdote, convirtiéndose así en el primer propietario formal de la casona.
El edificio permaneció en manos de la familia Rincón Gallardo hasta mediados del siglo XIX. Posteriormente, José María Rincón Gallardo transfirió la propiedad a una sobrina, y más tarde pasó a pertenecer a Pedro Oviedo. En 1842, el inmueble fue utilizado como sede del Mesón de la Unión, función que mantuvo por trece años. Tras el fallecimiento de Oviedo, sus herederas vendieron el edificio al Ayuntamiento de Aguascalientes, que finalmente lo cedió al Gobierno del Estado en 1856.
A lo largo de los años, el inmueble ha experimentado diversas modificaciones de acuerdo con las necesidades de cada administración. Durante el mandato de Jesús María Chávez (1944–1950) se impulsó una importante ampliación, la cual continuó bajo la gestión de Luis Ortega Douglas (1956–1962). Las obras de adecuación y mejora concluyeron durante el periodo gubernamental de Enrique Olivares Santana (1962–1968).
LOS MURALES DE OSWALDO BARRA CUNNINGHAM
En el marco de las remodelaciones realizadas en la década de 1960, además de la renovación arquitectónica del Palacio de Gobierno, se encomendó al muralista chileno Oswaldo Barra Cunningham la creación de una serie de frescos que aportaran valor artístico y cultural al recinto, al tiempo que relataran episodios clave de la historia de Aguascalientes.
El conjunto mural está integrado por cinco obras, elaboradas a lo largo de aproximadamente tres décadas:
Aguascalientes en la historia (1961)
La Feria de San Marcos (1962)
Interpretación de los colores de la bandera (1989)
La Convención de Aguascalientes (1991)
La Batalla de la Gran Nopalera (1991)
Estas piezas consolidan al Palacio de Gobierno como un espacio emblemático donde convergen la historia, el arte y la identidad del estado.

