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LA CATRINA: ELEGANCIA, MUERTE Y IDENTIDAD MEXICANA

  • Foto del escritor: Aguascalientes de México
    Aguascalientes de México
  • 26 ene
  • 2 Min. de lectura

La Catrina es una de las figuras más emblemáticas de la cultura mexicana y un símbolo profundo de la manera en que México entiende la vida, la muerte y la crítica social. Su imagen —un esqueleto femenino finamente vestido, con sombrero elegante y porte aristocrático— ha trascendido generaciones hasta convertirse en un ícono reconocido en todo el mundo.

Su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando el grabador José Guadalupe Posada, nacido en Aguascalientes, creó una ilustración conocida originalmente como La Calavera Garbancera. Con esta obra, Posada hacía una crítica mordaz a quienes renegaban de sus raíces indígenas y aspiraban a parecer europeos, olvidando su identidad. La calavera, desnuda de cuerpo pero con sombrero de clase alta, recordaba que, ante la muerte, todos somos iguales.

Décadas más tarde, el muralista Diego Rivera retomó esta figura y la bautizó como La Catrina en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde la representó con cuerpo completo, vestido elegante y tomada de la mano de Posada. A partir de ese momento, la imagen se consolidó como un símbolo nacional, vinculándose directamente con el Día de Muertos.

Hoy, La Catrina representa mucho más que la muerte. Es una expresión artística, cultural y social que celebra la memoria, el humor y la resistencia del pueblo mexicano. Su presencia en desfiles, altares, festivales y expresiones contemporáneas refleja una visión única: la muerte no se teme, se honra y se enfrenta con arte, ironía y dignidad.

La Catrina no solo recuerda que la muerte es parte inevitable de la vida, sino que también invita a valorar nuestras raíces, nuestra historia y nuestra identidad. Elegante, desafiante y eterna, sigue siendo una voz silenciosa que nos habla desde el pasado y camina con nosotros en el presente.

 
 
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