LA HISTÓRICA FUENTE DE LOS CISNES DE AGUASCALIENTES
- Aguascalientes de México

- 12 nov 2025
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Entre los años 1842 y 1843, Aguascalientes vio nacer una de sus primeras obras con sentido estético urbano: la Fuente de los Cisnes, considerada la primera fuente ornamental de la ciudad.
Según los relatos del profesor Alejandro Topete del Valle, esta fuente fue colocada en el zócalo de la columna de la Plaza Principal. Estaba adornada con cisnes metálicos que arrojaban chorros de agua por sus picos hacia un conjunto de tazones decorativos. En la base de cada tazón se encontraban cuatro cabezas de perro en relieve, cuyas bocas también vertían agua hacia el estanque que rodeaba la base del monumento.
En enero de 1844, el viajero estadounidense Albert M. Guilliam visitó Aguascalientes y se hospedó en el Mesón de la Unión, hoy conocido como el Palacio de Gobierno. En sus apuntes, describió la fuente como “un hermoso monumento con un sólido pilar de piedra de unos veinte pies de altura, asentado sobre un basamento cuadrado de diez pies, y en cada una de sus esquinas descansan cisnes que arrojan agua por el pico”.
Con el paso del tiempo, la estética urbana cambió. En 1895, bajo el gobierno de Rafael Arellano Ruiz Esparza, se reglamentó el uso del agua en las fuentes públicas y se iniciaron reformas en la Plaza Principal. Fue entonces cuando la Fuente de los Cisnes fue retirada y, para 1899, reemplazada por nuevas fuentes de estilo europeo, adornadas con figuras de bronce que marcaron el inicio de una nueva etapa en la imagen del corazón de Aguascalientes.

