QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE “SENTIR UNA PRESENCIA” AUNQUE NO HAYA NADIE ALREDEDOR

O a lo mejor fue para ti una experiencia profunda que estás feliz de compartir con los demás.
Pero lo más probablemente, es que sea algo intermedio.
A menos que tengas una explicación que te ayude a procesar la experiencia, la mayoría de las personas tendrán dificultades para comprender lo que les sucedió.
Pero ahora una investigación demostró que esta experiencia etérea es algo que podemos entender, utilizando modelos científicos de la mente, el cuerpo y la relación entre los dos.
Uno de los estudios más grandes sobre el tema se llevó a cabo en 1894.
La Sociedad para la Investigación Psíquica (SPR) publicó su "Censo de Alucinaciones", una encuesta a más de 17.000 personas en Reino Unido, EE. UU. y Europa.
La encuesta tenía como objetivo comprender qué tan común era que las personas tuvieran visitas aparentemente imposibles que presagiaban la muerte.
La SPR concluyó que tales experiencias ocurrieron con demasiada frecuencia como para ser casualidad (una de cada 43 personas que fueron encuestadas).
En 1886, la SPR (que contaba entre sus patrocinadores al ex primer ministro británico William Gladstone y al poeta Alfred, Lord Tennyson) publicó Phantasms of the Living.
Esta colección incluía 701 casos de telepatía, premoniciones y otros fenómenos inusuales.
Por ejemplo, el reverendo PH Newnham, de Devonport en Plymouth, contó la historia de una visita a Nueva Zelanda, donde una presencia nocturna le advirtió que no se uniera a un viaje en barco al amanecer del día siguiente.
Más tarde se enteró de que todos en el viaje se habían ahogado.
En ese momento, el documento fue criticado por no ser científico.
El censo fue recibido con menos escepticismo, pero aún adolecía de sesgo de respuesta (quién se molestaría en responder a una encuesta de este tipo excepto aquellos que tienen algo que decir).
Muchos de los relatos recopilados por SPR suenan a hipnagogia: experiencias alucinatorias que ocurren en los límites del sueño.
Se ha sugerido que varias experiencias religiosas registradas en el siglo XIX tienen una base en la hipnagogia.
Las presencias tienen un vínculo especialmente fuerte con la parálisis del sueño, experimentada por alrededor del 7% de los adultos al menos una vez en la vida.
En la parálisis del sueño, nuestros músculos permanecen congelados como una resaca del sueño REM, pero nuestra mente está activa y despierta.
Los estudios han sugerido que más del 50% de las personas con parálisis del sueño informan haber sentido una presencia.
Aunque las presencias documentadas en la era Victoriana por la SPR a menudo eran benignas o reconfortantes, los ejemplos modernos de presencias provocada por la parálisis del sueño tienden a exudar malevolencia.
Las sociedades de todo el mundo tienen sus propias historias sobre las presencias nocturnas, desde el "pequeño fraile con la mano perforada" en Portugal (Fradinho da Mao Furada) que podía infiltrarse en los sueños de las personas, hasta el Ogun Oru del pueblo yoruba en Nigeria, que se creía que era el producto de víctimas embrujadas.
Pero, ¿por qué una experiencia como la parálisis crearía una sensación de presencia?
Algunos investigadores se han centrado en las características específicas de despertarse en una situación tan inusual.
La mayoría de las personas encuentran aterradora la parálisis del sueño, incluso sin alucinaciones.
En 2007, los investigadores del sueño J. Allen Cheyne y Todd Girard argumentaron que si nos despertamos paralizados y vulnerables, nuestros instintos nos harán sentir amenazados y nuestra mente llenará el vacío.
Si somos presa, debe haber un depredador.
Otro enfoque es observar los puntos en común entre las visitas en la parálisis del sueño y otros tipos de presencia sentidas.
La investigación de los últimos 25 años ha demostrado que las presencias no solo son una parte regular del panorama hipnagógico, sino que también se informan en la enfermedad de Parkinson, la psicosis, las experiencias cercanas a la muerte y el duelo.
Esto sugiere que es poco probable que sea un fenómeno específico del sueño.


