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SATURNINO HERRÁN: TALENTO, ARTE Y LEGADO INMORTAL

  • Foto del escritor: Aguascalientes de México
    Aguascalientes de México
  • 28 ene
  • 2 Min. de lectura

Saturnino Herrán nació el 9 de julio de 1887, en el seno de una familia ligada a la creación artística. Fue hijo de José Herrán y Volado, reconocido escritor y dramaturgo, y de doña Josefa Guinchard, quienes influyeron de manera decisiva en su sensibilidad y formación cultural desde temprana edad.

En 1901 inició sus estudios preparatorios en el Instituto de Ciencias de Aguascalientes. Sin embargo, dos años después, la muerte de su padre marcó un giro drástico en su vida. La familia enfrentó serias dificultades económicas, lo que los llevó a trasladarse a la Ciudad de México con la esperanza de encontrar mejores oportunidades.

Ya en la capital, Saturnino logró incorporarse a las oficinas de Telégrafos Nacionales, mientras por las noches asistía a cursos en la Escuela de Bellas Artes. Su disciplina y talento lo llevaron, en 1904, a ingresar formalmente a las clases avanzadas de dibujo en la Academia de San Carlos, donde comenzó a destacar entre sus contemporáneos.

Su habilidad artística le abrió paso a diversos reconocimientos que mejoraron su situación económica y le permitieron concentrarse plenamente en la pintura. En 1905 fue nombrado meritorio en la Inspección de Bellas Artes y Artes Industriales; un año después obtuvo el mismo nombramiento en la Inspección de Enseñanza Musical. Para 1907, colaboró como dibujante en el Museo Nacional, consolidando su prestigio profesional.

En 1909 fue designado profesor interino de dibujo en la Academia de Bellas Artes. Años más tarde, en 1915, la Escuela Nacional de Bellas Artes lo nombró profesor titular de la cátedra de dibujo al desnudo, al mismo tiempo que ejercía como maestro titular de dibujo en la Escuela Nacional de Maestros.

En el ámbito pictórico, la obra Labor, firmada en 1908, representa el punto de partida formal de su producción artística. A partir de entonces, su estilo se caracterizó por una pintura de fuerte contenido social, centrada especialmente en la clase trabajadora y en la representación de la vejez, temas que reflejaban su profunda preocupación por la realidad humana.

Saturnino Herrán, reconocido como uno de los grandes precursores del muralismo mexicano, falleció en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1918, a los 31 años de edad, dejando un legado artístico fundamental para la historia del arte nacional.

 
 
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